Parte 4
Siendo Alabanza de su Gloria
La respuesta de la transformación que Dios quiere y anhela hacer en ti, es más difícil de lo que parece porque no es un acto aislado.
El servidor que quiere convertirse en ofrenda viva para Dios debe elegirlo cada día… y eso es lo difícil… ese es el camino largo.
Esto se traduce en una dinámica con reglas totalmente diferentes a la que el mundo nos tiene acostumbrados.
Y es por eso que para aquellos que deciden desechar el camino fácil, se construye un estado de gracia donde el servicio deja de ser una carga y se convierte en un reflejo de la Gloria de Dios.
San Juan de la Cruz entendió esto mejor que nadie; y nos enseñó que en la ‘nada’ del servidor es donde está el todo de Dios.
Cuando inicié mis estudios universitarios en el 1992, quedé cautivado con el currículo de mi carrera.
No sé por qué, me cautivó verlo como un mapa para convertirme en profesional.
Podías ver cómo las materias se relacionaban unas con otras.
Entonces algo curioso me ocurrió.
Comencé a ver como los pre-requisitos, o sea, materias que dependen de otras materias, comenzaban a aparecer.
Para tomar Hormigón 1, necesitabas Estática 1 & 2, que a su vez necesitaban Mecánica Técnica 1 & 2. Éstas a su vez Ecuaciones Diferenciales, que a su vez tenían Cálculo 2 y Geometría Analítica, etc…
Muy pronto este entramado de requisitos para poder avanzar me comenzó a preocupar porque cada vez todo se volvía más difícil para avanzar.
Luego, uno de los que se convertiría en uno de mis mejores amigos me hizo el siguiente comentario: “No te preocupes Aldo, sólo tienes que aprobar todas las materias en cada semestre”.
En seguida sentí un gran alivio, porque era lo que había hecho toda mi vida como estudiante. Pero en la medida que mi preocupación rápidamente se esfumaba, así mismo me comencé a sentir un perfecto idiota (jajaja!). Pues era algo obvio.
Esta historia siempre me ha servido de referencia para tener claro lo siguiente: en la vida nunca te tocará algo que (por difícil que sea) no tengas la capacidad de manejar.
Y en esto Dios es un verdadero experto.
Es importante esto aquí, porque aquellos que leen a San Juan de la Cruz podrán pensar que es un radical, un ermitaño, o incluso hasta un masoquista.
Pero en esencia, San Juan lo que apunta es que toda acción nuestra debe estar arraigada en amor a Dios, y no en una búsqueda de satisfacción personal, aun sea algo tan simple como el deseo de que alguien te diga: “Oye, qué bien lo hiciste”.
La búsqueda de un reconocimiento tan sencillo, aunque parezca exagerado, debe evitarse.
Ahora te explico el por qué.
Imagina un salón inmenso. Al fondo una bella estantería de madera preciosa, de unos 10 metros de largo por 4 metros de altura, lista para colocar trofeos y placas de reconocimiento. Impresionante, ¿no?
Cada vez que el servidor busca un halago, está fabricando un trofeo y poniéndolo en su estante de servicios.
Decimos: es algo muy pequeño, es sólo un halago. Luego viene un concierto, luego un taller, un retiro, y poco a poco el servidor, a veces inconscientemente y otras no, se da la libertad de acumular estos reconocimientos, que cada vez son más.
La tendencia de aquellos servidores que “necesitan” llenar su mural es de… llenarlo, porque sin duda es de gran satisfacción.
Veamos una de las mías:
“Muy bien, Aldo. Felicidades”, me dije a mí mismo.
Ponemos placas de todo tipo:
Curso de Liturgia
Taller de Guerra Espiritual
“Mejor coordinadora del año” del grupo juvenil
La foto del retiro que salió tan bien
Diploma de catequista
Certificado de aquel congreso al que tanto costó ir
Y para colmo, al ser tan grande, comenzamos a añadirle trofeos personales, pues mientras más reconocimientos mejor se ve;
Graduada Magna Cum Laude
Maestría en Negocios
Ejecutiva del Año
La Madre que todos admiran
Libros Leídos
Dominio de 3 idiomas
“Si es nuestra galería de trofeos, pues vamos a ponerlo todo”, muchos lo hemos dicho.
Y por ahí seguimos. Vamos haciendo trofeos de cualquier cosa que se considera de algún valor, sobre todo delante de los demás.
Ahora bien, te hago una pregunta, ¿dónde está Dios en todo esto?
Este es el problema, y aquí la guía de San Juan de la Cruz.
San Juan de la Cruz enseña, que el servidor tiene que tener su mural de trofeos totalmente vacío, y si acaso lo comenzaste a llenar por error o ignorancia, te toca vaciarlo poco a poco.
Te toca despojarte de todo lo que se considera de valor propio, y en cambio convertirlo en acto de amor para Dios.
Es el momento en que dejas de aferrarte a lo tuyo para que el amor de Dios te transforme, vaciándote de ti mismo para que Su Gloria pueda llenarlo todo.
En nuestra metáfora del Estante de Trofeos, comienza a ocurrir algo diferente… a llenarse de otros tipos de trofeos:
¿Qué diferencia notas?
Que aquí los trofeos son alabanzas a Dios. ¿Y Aldo? Bien, ¡gracias! Deleitado en su amor por Dios.
Es ese nivel de madurez donde dejas de esforzarte por hacer ‘cosas’ para Dios y te conviertes en un reflejo vivo de Su amor; donde tu servicio ya no es una tarea que haces, sino lo que eres.
Esto es lo que perseguimos en Casa Betesda. Convertirnos en pequeñas llamas vivas de amor por Dios, de manera que nuestro servicio se convierta en Alabanzas de su Gloria.
Y ahí encontrarás tu descanso… sólo ahí el Maestro te estará esperando para darte una mano y hacerte la pregunta: ¿quieres sanarte?
Casa Betesda no es lugar para conseguir información sobre el servicio.
No es un lugar para obtener tu próxima insignia o la próxima placa de autoridad en tu mural…
Ni tampoco para agarrar la ola más reciente de tendencias espirituales virales.
En Casa Betesda queremos sanar tu servicio y luego ayudar a que tu ministerio se convierta en instrumento de gracia, de manera que sólo tu presencia sea fuente de unción para quienes sirves.
Casa Betesda existe para aquellos que han recibido un llamado auténtico del Señor pero están a punto de perderlo por el desgaste que nació en el concepto equivocado del servicio, no por elección sino por falta de luz y guía.
Aquí es donde la disciplina se encuentra con la unción, y donde el orden técnico sirve a la gloria divina, dándote herramientas y formación para que camines hacia la Santidad.
Esta es tu invitación a dejar de ser el protagonista de tu propia historia para convertirte en el eco de Su voz… Alabanza de su Gloria.
Si te sientes identificado con esto, bienvenido. Te estaba esperando.
No tengo todas las respuestas. Pero en casi 30 años de servicio me he caído muchas veces, y en cada caída el Señor —por pura misericordia— me dejó una enseñanza. Me encantaría que fueran tuyas también.
Permíteme acompañarte.
No tienes que caminar solo. Empecemos aquí. Cada dos semanas te escribo una carta —sin ruido, sin notificaciones— para que no camines solo.