Sostenimiento
Siempre tuve el sueño de crear algo para Dios.
Primero, Casa Betesda nació para ayudar a que otros servidores no tengan que pasar por tantos años de ignorancia como yo pasé.
Hay mucha gente buena allá afuera con una intención auténtica de servirle a Dios, pero no saben cómo.
Y segundo, nació como un acto de agradecimiento a Dios por tanto que ha hecho en mí.
Me siento de alguna forma en deuda con mi Señor.
Este sentido de agradecimiento me ha llevado a crear Casa Betesda, dando todo lo que puedo y todo lo que ves, sin pedir nada a cambio.
Para mantener Casa Betesda operando se necesita un registro de un nombre de dominio, un hosting para la página web, una herramienta para enviar los correos, entre otras cosas. Todo esto cuesta, y son cosas que asumo con gusto.
Porque lo esencial aquí, todo lo que ves, y lo que de verdad importa, es y será siempre gratis.
Amigos con quienes compartí muchas de estas cosas cuando eran sólo ideas me decían que no hay recursos como estos, que bien podría cobrar por ellos, y que la gente pagaría con gusto — que incluso se paga por cosas mucho menos trabajadas. Pero siento que no es lo correcto.
Claro, Casa Betesda acepta donaciones espontáneas de aquellos que, movidos por el Señor, nos quieren ayudar a mantenerla o incluso a seguir construyéndola.
De hecho, tengo muchos planes para el futuro, donde podamos disponer de infraestructura física, de reuniones presenciales, y muchas otras cosas que en algún momento sí necesitarán de una contribución para cubrir el costo de ellas, y del equipo de trabajo, pero todo con el sentido de dar más a los servidores de Dios.
Lo más importante es que las contribuciones aquí son voluntarias, es decir, que si no puedes, o no quieres, no pasa nada… porque esta casa siempre estará abierta para ti.